Hace unos días tuve el privilegio de dictar una clase magistral a los internos de Odontología de la Universidad Finis Terrae, a invitación de la profesora Dra. Isabel Zapata. El tema: cómo la salud digital está transformando el cuidado de las personas.

Podría haber hablado solo de tecnología. De sistemas, de algoritmos, de plataformas. Pero elegí hablar de algo más profundo: del sentido que tiene todo esto para quienes están a punto de comenzar su ejercicio profesional.

La salud digital no es un accesorio del futuro. Es una dimensión del presente que atraviesa la forma en que diagnosticamos, tratamos, comunicamos y acompañamos a nuestros pacientes. La historia clínica electrónica, la inteligencia artificial, la telesalud y la interoperabilidad no son temas de ingenieros. Son temas clínicos. De quienes toman decisiones junto a un paciente todos los días.

En Chile, más de 14 millones de personas tienen hoy una historia clínica electrónica. Eso no es un dato técnico. Es un compromiso ético: cada registro es la biografía sanitaria de alguien. Y quienes acceden a esa información tienen la responsabilidad de comprenderla, protegerla y utilizarla con criterio clínico.

Lo que más me interesó de esta experiencia fue el diálogo con los estudiantes. Sus preguntas revelaron algo que a veces olvidamos: las nuevas generaciones de profesionales de la salud no le temen a la tecnología. Lo que necesitan es un marco de reflexión para integrarla con sentido. No basta con enseñarles a usar un sistema. Hay que formarlos para pensar críticamente sobre lo que ese sistema hace, lo que oculta y lo que transforma en la relación clínica.

La Dra. Zapata y su equipo de la Universidad Finis Terrae están haciendo algo valioso al abrir estos espacios. La formación en salud digital no debería ser ni un electivo ni un taller aislado. Debería formar parte del ADN curricular de todas las carreras de la salud. No para formar ingenieros, sino para formar clínicos que comprendan el ecosistema en el que van a ejercer.

Transformar el cuidado no empieza con un software. Empieza con una pregunta: ¿qué tipo de profesional quiero ser en un mundo en el que la tecnología media cada vez más la relación con el paciente?

Esa pregunta no se responde con un clic. Se responde con formación, con reflexión y con la convicción de que lo digital, cuando se entiende bien, puede humanizar el cuidado en lugar de despersonalizarlo.

Gracias a la Dra. Isabel Zapata y a los internos de Odontología de la Universidad Finis Terrae por esta conversación. Son exactamente este tipo de espacios los que necesitamos para construir un sistema de salud más consciente de sus herramientas y más comprometido con las personas.

Deja un comentario